Guía · Talleres y reparaciones
Cómo digitalizar un taller mecánico: trabajos, presupuestos y cobros
Qué apuntar al recibir cada coche, cómo mover los trabajos por estados, mandar el presupuesto por correo y cobrar al entregar sin hojas sueltas en el mostrador.
7 min de lectura · Actualizado el 13 de octubre de 2026
Un taller mecánico con dos elevadores y tres mecánicos mueve entre 15 y 25 coches a la semana. Cada uno llega con una hoja: la matrícula, "ruido al frenar", un teléfono apuntado deprisa. El miércoles hay hojas en el mostrador, en el foso y en el bolsillo de alguien, y cuando el dueño del Golf llama para preguntar nadie sabe si está esperando unas pastillas o esperando su visto bueno al presupuesto. Digitalizar un taller no es comprar un programa de concesionario: es que cada coche tenga una ficha que no se pierda, que el presupuesto quede por escrito y que el cobro salga de esa misma ficha. Esta guía recorre ese camino con los trabajos que entran de verdad en un taller de barrio.
Qué cambia al digitalizar
- La hoja del coche deja de ser un papel. La ficha con la matrícula, la avería y las notas del mecánico se ve igual desde el foso que desde el mostrador.
- El presupuesto se acepta por escrito. Un "vale, hazlo" por teléfono no se puede enseñar cuando el cliente dice que él entendió otra cosa.
- El cliente sabe en qué punto está su coche sin llamar, y recibe el aviso cuando está listo con el importe.
- Cobras con la cifra del presupuesto ya puesta, no con una suma hecha de cabeza delante del cliente.
- Ves el taller en números: coches abiertos, presupuestos sin respuesta, horas facturadas en el mes.
1. Recepción y catálogo
La recepción es el momento con más información y menos tiempo. Apunta siempre lo mismo, en el mismo orden:
- El vehículo: coche, moto o furgoneta; marca, modelo y matrícula. La matrícula es el identificador del trabajo: con ella encuentras el coche en el patio, el historial del cliente y la pieza que pediste la última vez.
- Kilómetros y nivel de combustible al entrar. Los kilómetros sirven para la próxima revisión; el combustible evita una discusión incómoda.
- La avería con las palabras del cliente y las tuyas: "vibra al frenar por encima de 100" dice mucho más que "frenos".
- Estado de la carrocería y lo que deja dentro: arañazos, un retrovisor tocado, la sillita del niño, la documentación en la guantera. Una foto de cada costado tarda medio minuto.
En un taller hay dos tipos de trabajo y conviene tratarlos distinto. Los previsibles se citan con su duración y se cobran a precio de catálogo: cambio de aceite y filtro desde 75 € en 45 minutos, revisión pre-ITV por 35 € en 45 minutos, montaje de neumáticos a 20 € por rueda, alineación de dirección por 40 €. Las averías entran como trabajo abierto: primero una diagnosis electrónica de 40 € o una hora de mecánico, después el presupuesto. Un cambio de embrague parte de 450 € y ocupa un elevador cinco horas; un kit de distribución, desde 380 €, otras cinco. Esa diferencia es la que marca si algo va a la agenda con hora o al tablero de trabajos. Lo de la diagnosis decídelo ahora y escríbelo en el catálogo: o se cobra siempre, o se descuenta si el cliente acepta la reparación. Las dos opciones valen; lo que no vale es que cada mecánico lo diga de una manera.
2. Seguimiento del trabajo y aviso al cliente
Cinco estados bastan: recibido, presupuestado, en reparación, listo y entregado. El mecánico que toca el coche es quien lo cambia de estado, en el momento, desde el móvil. Si lo apuntas tú al final del día ya no refleja lo que hay en el taller.
Al cliente solo le interesan dos cambios. Cuando tienes el presupuesto, le llega por correo y lo acepta desde su enlace; hasta que no diga que sí, el coche no se toca y tú lo ves como pendiente de respuesta. Cuando el coche está listo, recibe el aviso con el importe y el horario de recogida, y el mismo enlace le muestra el estado si quiere mirarlo antes. Si una pieza tarda una semana, avísale antes de que pase la fecha que le diste, no cuando llame él.
Hay un detalle legal que ningún taller de vehículos debería pasar por alto: la norma del sector (Real Decreto 1457/1986) habla de resguardo de depósito al recibir el coche, de presupuesto previo por escrito cuando el cliente lo pide y de las piezas sustituidas a disposición del cliente. La ficha de recepción y el presupuesto por correo te dan el rastro escrito; lo que dice exactamente la norma y cómo aplicarla en tu caso lo tienes en las obligaciones básicas de un taller y en tu gestor.
3. Presupuestos, cobros y tickets
Un presupuesto de taller tiene dos partes y conviene que se vean separadas: mano de obra (horas por tu tarifa) y piezas (con su referencia). El catálogo pone "desde" en muchos servicios porque un juego de discos y pastillas no cuesta lo mismo en un Panda que en un Passat; el presupuesto, en cambio, es una cifra cerrada. Si al abrir aparece algo nuevo (el disco rayado, el soporte del motor partido), no lo arregles por tu cuenta: amplía el presupuesto y espera a que lo acepte. Un presupuesto sin respuesta dos días es un coche ocupando sitio; reclámalo. Cómo escribirlo para que no se discuta está en presupuestos en un taller sin discusiones.
Al entregar, el cobro arranca con el importe del presupuesto aceptado. Eliges efectivo, tarjeta o Bizum, el ticket sale por correo al cliente y el cobro queda a nombre del mecánico que hizo el trabajo, que es lo que necesitas si pagas por productividad. El cierre de caja del día y las ventas del trimestre quedan listos para la gestoría.
Clientes y avisos
La ficha del cliente guarda sus matrículas y todo lo que se ha hecho en cada una: cuándo se cambió la distribución, qué pastillas se montaron, qué presupuesto rechazó hace un año. Una empresa con tres furgonetas es un solo cliente con tres vehículos. Para lo que se repite (la revisión anual, la pre-ITV), repites la cita del año pasado y el cliente recibe la confirmación y un recordatorio el día antes por correo, con WhatsApp si lo quiere.
Qué hace Glam Studio Cloud con la plantilla de taller mecánico
La plantilla de taller mecánico abre una ficha por trabajo con el cliente, el vehículo (coche, moto o furgoneta), la matrícula, la avería y las notas del mecánico, y la mueve por el tablero de recibido a entregado. El presupuesto se envía por correo y el cliente lo acepta desde su enlace; al marcar el coche como listo le llega el aviso con el importe, y tienes un enlace de WhatsApp preparado por si prefieres avisarle así. El cobro al entregar sale con el importe del presupuesto, el ticket va por correo y cada cobro queda a nombre de su mecánico; el cierre de caja, las estadísticas y la copia descargable están en la misma cuenta. Las citas para aceite, revisiones, pre-ITV o neumáticos van en la agenda con su duración real, el cliente las pide desde tu web y recibe recordatorio el día antes. Arrancas con un catálogo de 14 servicios con foto y precio orientativo que ajustas a tu tarifa. Lo que no hay es control de stock de piezas: el pedido al recambista y la estantería siguen siendo tuyos.
Errores frecuentes
- Apuntar la matrícula de oído. Una O por un 0 y el historial del coche se parte en dos. Léela de la placa o de la ficha técnica.
- Cobrar la diagnosis sin haberlo dicho antes. Si son 40 €, se dicen al recibir el coche, no al entregarlo.
- Dar el "desde" del catálogo como precio cerrado. El "desde" es para la web; el presupuesto lleva la cifra de ese coche.
- Avisar de que está listo sin decir cuánto es. El cliente llega sin dinero o llega molesto.
- Dejar coches listos en el patio una semana. Segundo aviso a los tres días; el patio no es un aparcamiento gratuito.
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