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Guía · Salud y bienestar

Cómo digitalizar un centro de masajes: agenda, citas online y cobros

Del cuaderno al móvil: agenda por masajista con la duración real de cada masaje, reserva online con consentimiento, bonos, tarjetas regalo y cierre de caja.

6 min de lectura · Actualizado el 13 de octubre de 2026

En un centro de masajes con dos o tres masajistas, el cuaderno aguanta hasta diciembre. Entonces se juntan las tarjetas regalo vendidas en un sobre, los bonos de cinco masajes tachados en una libreta, las reservas que entran por el WhatsApp personal de quien lleva el centro y un masaje con piedras calientes de 75 minutos apuntado en un hueco de una hora. El resultado lo conoces: alguien esperando en la salita mientras termina el anterior, y un cliente que "cree" que le quedan dos masajes del bono cuando a ti te sale uno. Digitalizar un centro de masajes no es tener una web bonita: es que la agenda, los bonos, los regalos y la caja vivan en el mismo sitio y se miren desde el móvil entre masaje y masaje. Este es el orden en que hacerlo.

Qué cambia al digitalizar

  • Cada masaje ocupa lo que dura. Un masaje de espalda y cuello de 30 minutos y uno relajante de 90 no caben en el mismo cuadro del cuaderno. Con la duración guardada por servicio, la agenda deja el hueco justo.
  • El bono y la tarjeta regalo dejan de ser papel. Se venden como un servicio más y quedan en la ficha de quien los compra, con la fecha.
  • Las reservas entran solas. La gente reserva un masaje a las once de la noche, desde el sofá, y tú lo ves al abrir por la mañana.
  • La caja se cierra con lo de cada masajista. Si cada masajista va a comisión o cobra lo suyo, el reparto sale del registro y no de la memoria.
  • Lo que hay que saber antes del masaje queda escrito. Embarazo, lesión, operación reciente: el consentimiento se guarda en la cita, no en una conversación que nadie recuerda.

Agenda por masajista, catálogo y reserva online

1. Primero el catálogo, con minutos y precio

La agenda solo funciona si cada servicio tiene una duración. Pon los masajes que de verdad haces, con su precio y sus minutos. Como referencia, el catálogo de inicio de la plantilla de masajes trae catorce con foto; algunos:

  • Masaje relajante de 60 minutos, 45 €, y su versión de 90 minutos, 62 €.
  • Masaje con piedras calientes, 75 minutos, 55 €.
  • Masaje descontracturante y masaje deportivo, 50 minutos, 45 €.
  • Masaje de espalda y cuello y masaje craneofacial, 30 minutos, 30 €.
  • Masaje prenatal, 60 minutos, 50 €; masaje en pareja, 60 minutos, 95 €.
  • Bono de 5 masajes, 200 €, y tarjeta regalo, 45 €.

Dos detalles que ahorran disgustos. Mete en la duración el tiempo de cambiar la sábana de la camilla y ventilar la sala: si un masaje de 50 minutos necesita diez de margen, en el catálogo dura 60. Y el masaje en pareja ocupa dos masajistas a la vez: si sois dos, ese hueco cierra el centro para todo lo demás, así que dalo a última hora o en sábado.

Después, una columna por masajista con su horario propio. En el centro de la demo, Adrián, Eva y Nora no entran ni salen a la misma hora, y el cliente que pide "con Eva, como la otra vez" tiene que poder verse de un vistazo. Si trabajas por tu cuenta la columna es una sola, pero la duración por masaje sigue siendo lo que evita apuntar encima.

2. Citas online con consentimiento

Con el catálogo en orden, abrir la reserva online es un interruptor. El cliente ve los masajes con su foto y su precio, elige masajista y un hueco libre que respeta la duración: nadie puede pedir uno de 90 minutos en el hueco de 30 que quedaba. Tú decides si cada solicitud se confirma sola o la confirmas tú, y en qué franja se puede reservar (la plantilla viene de 10:00 a 21:00, con huecos de cuarto de hora).

Antes de un masaje conviene saber si hay embarazo, varices, fiebre, una lesión reciente o una operación. Son datos de salud, así que la plantilla lleva el módulo de consentimiento: al reservar, el cliente lee el aviso y marca una casilla propia, sin marcar de antemano, y la aceptación queda guardada con la fecha en su cita. Qué dice el RGPD de esos datos lo tienes en la guía sobre datos de salud en una consulta pequeña; informar y decidir qué anotas en la ficha sigue siendo responsabilidad del centro.

Para el masaje en pareja y las sesiones largas del sábado, activa la señal: 10 € al reservar, que se descuentan al cobrar y se devuelven si cancelan con la antelación que fijes.

Cobros, bonos, clientes y recordatorios

3. Cobrar, vender bonos y cerrar la caja

Cobra cada masaje a nombre del masajista que lo dio, con su forma de pago (efectivo, tarjeta o Bizum), y manda el ticket por correo en el momento: el papel se pierde y el "ya te lo envío" no se envía. El bono de cinco masajes se cobra entero el día que se compra, 200 €, y cada masaje que se consume pasa por caja a cero, a cargo de ese bono; así la ficha dice cuántos lleva y la estadística del masajista no se queda a la mitad. La tarjeta regalo funciona igual: se cobra a quien la compra y se canjea a cero cuando viene quien la recibió, que elige qué masaje y cuándo.

Al final del día, cinco minutos: suma por forma de pago, cuenta el efectivo, mira el reparto por masajista y guarda el cierre. Los detalles de bonos, señales y tickets están en cómo cobrar en una consulta.

4. Ficha de cliente, recordatorio y lista de espera

La ficha de cada cliente guarda contacto, citas, cobros, bonos y tus notas: las zonas que trabajar, lo que hay que evitar, la presión que prefiere. Escribe lo que le sirva a otro masajista si tú no estás ("contractura en el trapecio derecho, trabaja con ordenador") y nada más. No es una historia clínica ni pretende serlo.

El recordatorio sale el día antes, por correo y por WhatsApp si el cliente marcó esa casilla, con el masaje, la hora, la dirección y un enlace para cancelar o cambiar la hora. Si cancela a tiempo, el hueco se ofrece a quien esté en lista de espera por orden de llegada, y queda reservado para esa persona unas horas antes de pasar a la siguiente.

Qué hace Glam Studio Cloud con la plantilla de masajes

La plantilla de centros de masajes del hub de salud y bienestar arranca con ese catálogo de catorce masajes con foto, una agenda por masajista que respeta la duración de cada uno y avisa si dos citas se pisan, y la reserva online con el aviso de consentimiento, la señal por Stripe para las citas que elijas y la lista de espera. Cada cobro queda a nombre del masajista y puede repartirse si intervienen dos; el ticket se envía por correo desde el cobro, el cierre de caja del día se imprime y las estadísticas dicen qué masajes venden más y cómo va el mes frente al anterior. Tu información se descarga en una copia cuando quieras.

Errores frecuentes

  • Poner la misma duración a todos los masajes para "simplificar". Es lo que mete uno de 90 en un hueco de 60 y retrasa a todos los que vienen detrás.
  • Vender la tarjeta regalo sin apuntar a quién. Cuando aparece el regalado seis meses después, nadie sabe si está pagada ni de qué masaje era.
  • Reservar por el WhatsApp personal. Si ese móvil cambia o se va la persona, se va la agenda.

Si quieres verlo con un centro ya montado, abre la demo del centro de masajes sin crear cuenta; cuando quieras probarlo con tu propio catálogo, tienes siete días gratis, sin tarjeta.

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