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Guía · Restauración y mesas

Cómo organizar las reservas de mesas: turnos, aforo y lista de espera

Capacidad de cada mesa, turnos de comida y cena, duración, tope de comensales por turno, grupos grandes y lista de espera cuando el local está lleno.

6 min de lectura · Actualizado el 13 de octubre de 2026

Un sábado con la libreta llena no es lo mismo que un sábado con el comedor lleno. Una pareja sentada en la mesa de seis, un grupo de diez que "cabe" juntando tres mesas que ya tenían reserva a las 22:30 y dos familias en la puerta a las que nadie apuntó. El local tiene 48 sillas y esa noche sirve 40 cubiertos. Esta guía explica cómo ordenar las reservas de mesa con cuatro decisiones que se toman una sola vez (capacidades, turnos, duración y tope por turno) y dos rutinas de cada servicio (grupos grandes y lista de espera). Sirve igual para un restaurante, un bar con cocina o una cafetería con mesa larga, y vale tanto si apuntas en papel como si usas un programa.

Por qué se desordena un servicio con reservas

  • Las mesas no tienen capacidad escrita. Todo el mundo "sabe" cuántos caben en cada una, pero cada persona que coge el teléfono lo sabe distinto.
  • Nadie fija cuándo se levanta la mesa. Sin una hora de salida orientativa no se puede dar la misma mesa dos veces en una noche, ni saber si la reserva de las 22:30 llegará a tiempo.
  • Las reservas entran por tres sitios. Teléfono, WhatsApp del negocio y quien pasa por la puerta. Si no acaban todas en el mismo sitio, dos de ellas chocan.
  • El aforo se mide en sillas, no en cocina. Veinte comensales sentados a la vez a las 21:30 son veinte primeros que salen juntos; la sala aguanta, la cocina no.
  • El grupo grande se acepta sin mirar. Diez personas ocupan dos o tres mesas durante más tiempo y mueven el resto de la noche.

1. Da de alta cada mesa con su capacidad real

Haz una lista de las mesas con tres datos: nombre (M1, ventana, terraza 3…), comensales mínimos y comensales máximos. Una mesa de cuatro admite dos, pero no conviene darla a una pareja mientras queden mesas de dos; una de seis admite cuatro, pero no una pareja. Apunta también qué mesas se pueden juntar y en qué capacidad quedan al juntarlas (dos de cuatro suelen dar seis, no ocho).

La terraza va aparte: son mesas propias, con su capacidad, que solo existen cuando hace bueno. Si las mezclas con las de dentro, un día de lluvia tendrás reservas para mesas que no están.

El dato que marca la diferencia es el mínimo. Un local con doce mesas de cuatro y ninguna de dos que acepta todas las parejas que llaman llena el comedor con 24 personas sentadas en 48 sillas.

2. Turnos, duración de la mesa y tope por turno

Un turno es una franja en la que admites entradas, no una hora fija. Lo habitual en España: comida de 13:30 a 15:30 y cena de 20:30 a 22:30, entendidas como hora de la última entrada, no de cierre. Dentro de cada turno conviene tomar tres decisiones:

  1. Duración por tamaño de mesa. Noventa minutos para dos personas, dos horas para cuatro o seis, dos horas y media para grupos y menús cerrados. Con ese dato sabes si una mesa puede servir dos veces (20:30 y 22:30) o solo una.
  2. Entradas escalonadas. Reparte las llegadas cada quince minutos (20:30, 20:45, 21:00…) en vez de citar a todo el mundo a las 21:00. La cocina recibe las comandas en oleadas pequeñas y la sala atiende a cada mesa al sentarse.
  3. Tope de comensales por turno. No es la suma de sillas: es lo que cocina y sala sacan bien. Un local de 48 sillas con dos personas en cocina suele fijar el tope en 36 o 40 por turno y deja el resto para quien entra sin reserva. Cuando se llega al tope, el turno se cierra aunque queden mesas.

El tope es la decisión más dura y la más rentable: un servicio de 40 cubiertos bien atendidos deja más repetición y menos reseñas malas que uno de 48 con la cocina desbordada.

3. Grupos grandes y lista de espera

Grupos. A partir de ocho comensales, la reserva se confirma a mano: llamas, confirmas el número real, ofreces menú cerrado si lo tienes y pides una señal (el detalle está en la guía de señal y cuota por no presentarse). Ese grupo bloquea sus mesas durante toda su duración, así que el primer turno de cena es mejor sitio para él que el segundo. Pide el número definitivo 48 horas antes: el grupo de doce que llega siendo ocho es la causa más frecuente de sillas vacías un sábado.

Lista de espera. Cuando un turno está cerrado, apunta a quien quiera entrar con cuatro datos: nombre, número de comensales, teléfono y hasta qué hora espera. Cuando alguien cancela, avisas por orden a la primera persona cuyo grupo cabe en la mesa liberada; si no contesta en diez o quince minutos, pasas a la siguiente. Dos reglas la hacen útil: no prometas nada ("te avisamos si se libera una mesa", no "seguro que entras") y bórrala al terminar el turno.

Para la gente que está en la puerta sin reserva, la lista funciona igual, con un dato más: cuánto van a tardar en sentarse según las mesas que se levantan. Decir "veinte minutos" y cumplirlo retiene a la mayoría; decir "ahora mismo" y tardar media hora los pierde.

Qué hace Glam Studio Cloud

En las plantillas de bar, cafetería y restaurante cada mesa se da de alta con su aforo. Cuando entra una reserva (online o apuntada por ti), el sistema elige la mesa libre que mejor encaja con el número de comensales y te avisa si dos reservas se pisan en la misma mesa; si prefieres colocarlas tú, las mueves a mano. Al reservar online, el cliente elige comida o cena, dice cuántos son y a qué hora, y recibe la confirmación por correo y un recordatorio el día antes. Puedes dejar que las reservas se confirmen solas o revisar cada una antes de aceptarla, que es lo razonable con los grupos.

Cuando no queda hueco, la persona puede apuntarse a la lista de espera desde el mismo asistente y, si se libera una mesa, recibe un correo con el hueco y lo acepta desde su enlace. Si una reserva se cancela desde su enlace, la mesa vuelve a quedar libre sin que tengas que hacer nada. La señal para grupos se cobra por Stripe y se descuenta al cobrar la mesa.

Errores frecuentes

  • Dar la mesa grande al primero que llama. Es la última mesa que se asigna, no la primera. Resérvala para grupos hasta una hora antes del turno.
  • Cerrar el turno por mesas y no por comensales. Diez mesas de dos llenas son veinte cubiertos; diez mesas de seis son sesenta. El tope se cuenta en personas.
  • Aceptar una reserva "para las nueve y media, más o menos". Sin hora concreta no hay duración ni segundo turno. La hora se cierra al reservar.
  • Llevar la lista de espera de memoria. Si no está escrita con la hora de llegada, el orden se pierde y la gente lo nota.
  • No pedir el número definitivo al grupo. Confirmar la cifra dos días antes evita la mitad de las sillas vacías de los fines de semana.

Lo más rápido para verlo con tus mesas es dar de alta tres o cuatro con su capacidad y hacer una reserva de prueba: siete días gratis, sin tarjeta. Si prefieres mirar antes, la demo de restaurante y la de bar están abiertas sin crear cuenta, y en el hub de restauración y mesas tienes las tres plantillas del sector.

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